5 claves para preparar a la nueva generación para el patrimonio familiar

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¿Están preparadas las generaciones más jóvenes de tu familia para administrar el patrimonio familiar? Se calcula que en 2045 se habrán transferido 72,6 billones de dólares en patrimonio estadounidense de la Generación Silenciosa y los Baby Boomers a las generaciones más jóvenes. Las encuestas y nuestros propios clientes han dejado claro que a las generaciones mayores les preocupan cuestiones como la forma de promover los logros personales y evitar la autocomplacencia en estas generaciones ascendentes, así como la forma de ayudar a que el patrimonio familiar perdure para las generaciones venideras. Sin embargo, pocas familias con grandes patrimonios tienen un plan para preparar a las generaciones ascendentes para esta importante transferencia de riqueza, lo que deja a la mayoría de las familias vulnerables a posibles escollos.

No hay una forma única de preparar a las nuevas generaciones para la riqueza. Cada familia tendrá que hacer las cosas de un modo distinto. Sin embargo, el camino más eficaz hacia una transición suave implica un plan claro y bien pensado. Este aspecto crucial, pero a menudo descuidado, del gobierno familiar puede marcar la diferencia entre un patrimonio que disminuye en pocas generaciones y un patrimonio que deja un legado duradero.

Nuestra experiencia ha demostrado que, independientemente de lo que incluya un plan, la honestidad y la comunicación desempeñan un papel clave en el éxito de las transiciones. La mayoría de los planes para preparar a las nuevas generaciones incluirán educación financiera, planificación sucesoria y comunicación de valores. He aquí algunas áreas clave que hay que abordar al preparar a las generaciones jóvenes para el patrimonio familiar.

1. Declaraciones de misión familiar y personal

Una declaración de misión familiar define los valores, la finalidad, la filosofía de inversión, los objetivos filantrópicos y los valores de la familia. Puede incluso explorar la relación entre el patrimonio familiar y los logros y la iniciativa individuales. Las declaraciones de misión familiar funcionan mejor cuando tienen un significado real y se toman en serio, incluida su incorporación al plan de patrimonio familiar.

Las declaraciones de misión personales las elabora cada miembro de la familia, idealmente con la ayuda de miembros veteranos de la familia o asesores. Al igual que una declaración de misión familiar, definen lo que es importante para el individuo y cómo se relaciona con el patrimonio de la familia y el suyo propio.

Algunas familias van un paso más allá y establecen una carta o constitución del patrimonio familiar con políticas y procedimientos formales. Alrededor del 13% de las oficinas familiares estadounidenses y el 28% de las internacionales tienen una constitución familiar.

Las familias más grandes pueden formar un consejo familiar, con consejos asesores, comités de inversión y otras oportunidades para que los miembros de la familia aporten su opinión y se responsabilicen de las finanzas familiares. Los consejos asesores, en particular, pueden ser formas valiosas de implicar y educar a los miembros de la familia, así como de darles voz, aunque no tengan autoridad directa para tomar decisiones. A veces puede ser útil incorporar a un miembro independiente, no familiar, al consejo asesor de una familia. Esta persona puede proporcionar asesoramiento objetivo y ayudar a equilibrar las perspectivas de los miembros de la familia, ayudándola a mantenerse alineada con sus estrategias y objetivos financieros a largo plazo.

2. Educación financiera para las generaciones más jóvenes

Más de una de cada cinco oficinas familiares afirman que no comparten plenamente el patrimonio familiar con la nueva generación. Esto puede suponer un reto a la hora de ayudarles a desarrollar los conocimientos financieros que necesitarán. Aunque los padres deben decidir cuándo y cuánto contar a sus hijos en función de la madurez y el desarrollo de cada uno, los niños necesitan adquirir conocimientos financieros.

Ten en cuenta que a menudo no es posible ocultar o disimular el nivel de riqueza de la familia, y los niños sienten curiosidad. Esta curiosidad puede ser una magnífica oportunidad para empezar a enseñarles conocimientos financieros y relacionarlos con los valores familiares.

Recomendamos enseñar a los niños la elaboración de presupuestos, la inversión, la gestión del patrimonio personal y otros temas tan pronto como sea posible. Abra cuentas corrientes y de ahorro para cada niño, muéstreles dichas cuentas (ya sea en línea o en extractos impresos) y enséñeles a utilizarlas. Explícales también qué es la calificación crediticia. Si tienen fideicomisos, enséñales qué son y cómo funcionan.

A medida que los niños crecen, comparte cómo han tomado decisiones patrimoniales los miembros de la familia y muéstrate abierto a sus puntos de vista sobre nuevas formas de hacer las cosas. Considera la posibilidad de crear un club de inversión familiar, en el que cada miembro de la familia invierta su propio dinero como desee, y la familia comparta ideas y análisis de inversión.

Las familias también pueden facilitar a las generaciones más jóvenes el conocimiento de las inversiones mediante un comité de inversiones "junior" que cogestione una pequeña parte de la cartera de inversiones global. Y puede tener sentido contar con un proceso formal para que los miembros más jóvenes de la familia participen en las decisiones de inversión familiares. Además, hay muchos libros de educación financiera escritos para niños de todas las edades, que pueden servir como útiles herramientas de enseñanza para fomentar la comprensión temprana de los conceptos financieros.

3. Logros personales e iniciativa

A muchos padres con grandes patrimonios les preocupa que sus hijos no desarrollen un sentido del logro personal, y que la riqueza familiar pueda conducir a la autocomplacencia. Quieren fomentar la responsabilidad fiscal y estilos de vida sostenibles. Hay varias formas de hacerlo.

Una forma de inculcar el sentido de la ambición personal a las generaciones más jóvenes es compartir con ellas cómo se ganó el patrimonio familiar. Esto puede servir de inspiración.

También es importante mostrar y contar a tus hijos lo que, además del dinero, enriquece tu propia vida. Puede ser un trabajo que te guste, tener tu propio negocio, ser padre o una labor filantrópica. Trabaja con tus hijos, o contrata a un experto, para ayudarles a definir cómo podría ser su propia vida rica más allá del dinero. Del mismo modo, comprende sus intereses y ayúdales a desarrollar y perseguir objetivos desde que son pequeños y hasta la edad adulta.

Si hay una empresa familiar, es buena idea tener un conjunto de normas que se apliquen a las generaciones más jóvenes. Esto debería cubrir quién se espera que trabaje en la empresa, si los miembros de la familia necesitan obtener experiencia externa y cuánta, cómo empezarán en la empresa y más.

Por último, considera si el fideicomiso familiar, o incluso la empresa familiar, aportará capital para empresas emergentes y/o inversiones directas. Estas inversiones pueden reforzar el trabajo duro individual, y su disponibilidad puede avivar la iniciativa.

4. Alfabetización y valores filantrópicos

Considera formas de inculcar la filantropía a los niños y transmitirles valores afines. Esto puede incluir el voluntariado familiar o dar a los niños fondos cada año para que los destinen a obras benéficas. Cuando crezcan, pídeles que hagan recomendaciones para futuras iniciativas filantrópicas familiares o que ayuden a considerar propuestas de subvenciones.

Si tienes una fundación familiar, busca oportunidades para implicar a las generaciones más jóvenes. Y ten un plan sobre cuándo y cómo pueden unirse a su patronato.

5. Planificación sucesoria

Una planificación sucesoria meditada puede allanar el camino a las transiciones de liderazgo, ayudar a los miembros de la familia a mantener relaciones positivas y aumentar la probabilidad de que el patrimonio familiar continúe para las futuras generaciones jóvenes.

Una planificación sucesoria eficaz empieza por definir las distintas funciones de la familia -ya sea en la oficina familiar, la empresa o la filantropía- y establecer claramente lo que se espera de cada función. Con esto en mente, busca oportunidades para comprender los puntos fuertes de cada miembro de la familia desde que son jóvenes. Esto es más eficaz que esperar a que se necesite un nuevo liderazgo para averiguar quién está mejor cualificado.

Piensa también en cómo los miembros más jóvenes de la familia pueden practicar la toma de decisiones juntos en situaciones de poco riesgo. Si les haces trabajar juntos en pequeños proyectos desde que son pequeños, desarrollarán habilidades de toma de decisiones en grupo con los familiares mayores disponibles para guiarles. Es mejor que la primera decisión importante que tomen juntos no sea sobre la liquidación de un patrimonio tras la muerte de alguien.

Haz tu propio plan para preparar a las generaciones venideras para la riqueza familiar

Recuerda que tu plan no tiene por qué parecerse al de ninguna otra familia. Pero necesitas un plan. La buena noticia es que no tienes que hacerlo tú solo. El equipo de "Servicios de patrimonio familiar (Family Office) y Clientes privados" de Kaufman Rossin puede orientarte y ayudarte en todo, desde la educación financiera hasta la planificación sucesoria y del Patrimonio. También podemos facilitar y planificar reuniones familiares y sesiones educativas, incluso dirigir conversaciones difíciles sobre lo que puede esperar la próxima generación. Ponte en contacto conmigo o con otro miembro de nuestro equipo para obtener más información.


Todd Kesterson, CPA, Servicios de patrimonio familiar (Family Office) Principal en Kaufman Rossin, una de las 50 principales firmas de contabilidad y asesoría de EE. UU.

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