La IC-DISC sigue siendo relevante luego de la ley TCJA

El régimen de la corporación nacional de ventas internacionales con cargo por intereses, o IC-DISC, se promulgó hace casi 50 años con el fin de fomentar las actividades de exportación de determinadas empresas estadounidenses. Sus beneficios, principalmente orientados a los exportadores a menor escala, han incluido el aplazamiento de impuestos y una reducción en los impuestos sobre la renta. La Ley de Empleos y Reducción de Impuestos generó numerosos cambios en el Código de Rentas Internas que afectan la tributación de las empresas exportadoras de EE. UU., lo que lleva a que algunos expertos en impuestos cuestionen la relevancia actual de la IC-DISC. Sin embargo, la IC-DISC sigue ofreciendo beneficios en los impuestos sobre la renta a los exportadores a menor escala y aun es demasiado pronto para hablar de su decadencia.

Antecedentes de la IC-DISC

La IC-DISC data de 1971 cuando el Congreso promulgó el régimen DISC con el fin de fomentar la exportación de bienes producidos en el país por parte de empresas estadounidenses. Las disposiciones de la DISC, que requerían la organización de una corporación independiente, permitían que los exportadores estadounidenses aplazaran los impuestos sobre la renta de una corporación exportadora hasta que estos ingresos se distribuyeran entre sus accionistas.

Las disposiciones de la DISC se modificaron en 1984 a causa de la presión que ejercían los gobiernos extranjeros que se quejaban de que el régimen se trataba de un subsidio a la exportación que violaba el derecho internacional. Esto dio lugar al régimen actual de la IC-DISC, el cual introdujo un cargo por intereses sobre las ganancias generadas por la DISC, pero no distribuidas a sus accionistas. Si bien la ley TCJA incluyó cambios que afectan los impuestos de las empresas exportadoras de EE. UU., no generó cambios específicos en cuanto a las disposiciones de la IC-DISC —aunque, en una versión preliminar del proyecto de ley, se consideró su derogación absoluta.

Mecanismos de la IC-DISC

Para obtener los beneficios de la IC-DISC, los exportadores estadounidenses deben utilizar dos entidades distintas: una entidad operativa que ya se desempeñe como exportadora de bienes y una IC-DISC independiente. Básicamente, una IC-DISC es una empresa fantasma organizada de conformidad con la ley de EE. UU. que optó por quedar sujeta a un régimen fiscal especial. Sus ganancias no son más que una comisión que paga la entidad operativa relacionada a la IC-DISC.[1] La entidad operativa relacionada cobra una deducción de impuestos sobre la comisión que se paga a la IC-DISC. La IC-DISC no está sujeta a los impuestos sobre la renta de la comisión que genera; en cambio, las ganancias que genera la IC-DISC se gravan cuando se distribuyen a sus accionistas.

Antes de la ley TCJA, los accionistas individuales pagaban impuestos sobre la renta por las distribuciones de una IC-DISC a tasas de dividendos estipuladas (entre el 20 y el 23.8 por ciento) [2] en lugar de las tasas ordinarias (39.6 por ciento). Por lo tanto, un exportador elegible que implementa una estructura IC-DISC podría reducir su tasa vigente de impuestos sobre la renta de un 39.6 a un 23.8 por ciento, un ahorro del 15.8 por ciento.

No obstante, los beneficios de una IC-DISC son limitados en ciertos aspectos. Por ejemplo, las disposiciones de la IC-DISC exigen que los ingresos por exportaciones se generen a partir de la venta de bienes producidos en Estados Unidos. La disposición sobre "contenido extranjero" requiere que el costo del contenido extranjero utilizado para fabricar un producto no supere el 50 por ciento del costo del bien exportado. Por último, las disposiciones de la IC-DISC restringen los beneficios asociados a la exportación de servicios.[3]

Impacto de la ley TCJA sobre los exportadores de EE. UU.

La ley TCJA es el cambio más radical de la legislación fiscal estadounidense desde la Ley de reforma tributaria de 1986. En vigencia a partir del 1 de enero de 2018, la ley TCJA modificó tres áreas que afectan a los exportadores de EE. UU. y la forma en que el país grava sus ingresos. En primer lugar, la ley TCJA redujo las tasas fiscales aplicables a determinados contribuyentes. Por ejemplo, la tasa individual del impuesto sobre la renta se redujo de una tasa máxima del 39.6 por ciento al 37 por ciento. Asimismo, la tasa federal de impuestos sobre la renta corporativa se redujo de una tasa máxima del 35 por ciento a una tasa fija del 21 por ciento. Aunque una corporación de subcapítulo C se encuentre sujeta a una tributación doble, es posible que una tasa más baja haga que una corporación sea una opción estructural más aceptable desde el punto de vista de la planificación de impuestos empresariales.

En segundo lugar, el Congreso introdujo una deducción para el ingreso intangible derivado del extranjero (FDII). La deducción del FDII equivale al 37.5 por ciento del ingreso de una corporación de subcapítulo C generado dentro de Estados Unidos y da como resultado una tasa fiscal vigente del 13.125 por ciento sobre los ingresos elegibles.[4] A diferencia de las disposiciones de la IC-DISC, el FDII no contiene las restricciones que exigen que los productos se fabriquen y se mejoren significativamente en Estados Unidos. Por ejemplo, un simple distribuidor estadounidense que le compra bienes a un fabricante extranjero y los vende a consumidores fuera del país podría ser elegible para los beneficios del FDII. Por último, y para ofrecer un beneficio fiscal a los contribuyentes no corporativos, la ley TCJA introdujo una deducción de los ingresos de negocios calificados (QBI) para los propietarios de determinadas entidades intermediarias, entre ellas, corporaciones de subcapítulo S, sociedades y algunas compañías de responsabilidad limitada. La deducción del QBI equivale al 20 por ciento de los ingresos gravables de un individuo provenientes de determinadas actividades comerciales que se llevan a cabo dentro de Estados Unidos, lo que da como resultado una tasa fiscal vigente del 29.6 por ciento sobre los ingresos elegibles. Existen restricciones en cuanto a la disponibilidad de la deducción hasta el grado en que los ingresos ajustados del contribuyente superen un límite o el contribuyente esté involucrado en determinadas industrias relacionadas con los servicios.

El futuro de la IC-DISC

Antes de la ley TCJA, un accionista individual que utilizaba una IC-DISC estaba sujeto a impuestos sobre la renta por las ventas de exportación a una tasa fiscal vigente del 23.8 por ciento. Esto redujo en un 15.8 por ciento
la tasa impositiva vigente de los accionistas sobre los ingresos por exportación elegibles. A partir del 1 de enero de 2018, los ahorros impositivos han disminuido al 13.2 por ciento; es decir, la tasa normal del 37 por ciento menos la tasa impositiva vigente del 23.8 por ciento. Los ahorros impositivos han disminuido aun más hasta llegar al 5.8 por ciento, suponiendo que la persona pueda beneficiarse gracias a la deducción de QBI; es decir, la tasa vigente de QBI del 29.6 por ciento menos la tasa impositiva vigente del 23.8 por ciento. Sin embargo, la deducción QBI tiene innumerables requisitos, lo que hace que llegar a la tasa del 29.6 por ciento resulte complicado en la práctica.

Las compañías podrían recurrir a una corporación del subcapítulo C y a la deducción del FDII para conseguir una tasa de impuestos corporativos del 13.125 por ciento y cierta prórroga[5] hasta que las ganancias, en última instancia, se distribuyan a los accionistas de la corporación. Una vez que se lleva a cabo la distribución, la tasa de impuestos vigente total aumenta al 33.8 por ciento; es decir, la tasa corporativa del 13.125 por ciento más el impuesto subsiguiente del 23.8 por ciento en el momento de la distribución por parte de la corporación.[6] Tenga en cuenta que la tributación estatal puede dar como resultado una tasa impositiva vigente aun más alta.

La ley TCJA representa una reforma tributaria amplia que afecta la manera en que se grava a los exportadores de EE. UU. La reducción de la tasa del impuesto sobre la renta para las corporaciones del subcapítulo C, la introducción de la deducción del FDII y la introducción de la deducción del QBI son disposiciones nuevas que los exportadores de EE. UU. deberían considerar, en especial, si no pueden cumplir con los requisitos actuales de la IC-DISC. No obstante, la IC-DISC sigue siendo una forma de ahorrar impuestos en el momento de estructurar las exportaciones estadounidenses y los exportadores de EE. UU. deberían consultar a un asesor especializado en impuestos internacionales para determinar cuáles son las disposiciones y las estructuras fiscales que pueden ser más beneficiosas para su negocio.


Carlos A. Somoza, JD, LL.M., Impuestos internacionales Principal en Kaufman Rossin, una de las 50 principales firmas de contabilidad y asesoría de EE. UU.